Mi perro es mi familia

–   ¿De verdad que no se puede hacer nada, doctor? ¿Se va a morir?

–         La verdad es que Bilbo está muy grave, tiene parvovirus y está muy deshidratado. Lo siento, el pronóstico es grave. Vamos a hacer todo lo posible, pero es imprescindible hospitalizarlo al menos 2 días para ver si hay opciones. Si dentro de 2 días sigue vivo, tendrá posibilidades.

–         Sí, por favor, haga todo lo posible.

El veterinario mira al padre y continúa hablando.

–         Antes de seguir con los tratamientos les tengo que dar el presupuesto aproximado de la hospitalización y medicación de estos dos próximos días, además de lo que ya llevamos hecho hasta ahora.

–         Sí, claro, a ver si podemos pagarlo. Muchas gracias.

–         Ahora vuelvo, voy al ordenador para hacer los cálculos.

Lucía tiene 16 años, y unos inmensos ojos azules que derraman lágrimas sin parar. Se dirige a su padre y le dice:

–         Papá, por favor…

–         Lucía, hija, no sé si podremos pagarlo. Igual son más de 1.000 €, y no tenemos tanto dinero ahorrado, es final de mes.

–         Papá, lo pago yo de mis ahorros y de mis pagas. Y lo que falta me lo prestas tú y te lo voy devolviendo con las pagas.

–         ¿Estás segura de que quieres gastar todos tus ahorros, Lucía?

–         ¡Papá! Es Bilbo, Bilbo es mi familia.

Mi perro es mi familia.

¿Es una frase hecha o es verdad?

En mi caso, en mi casa, siempre ha sido así. Mi perro es parte de la familia, es el niño pequeño de la casa.

Nuestro Dido nos ha acompañado en casi todos los viajes. En coche, tren, barco o avión. Cuando planeamos las vacaciones pensamos cómo viajar con él, siempre que para Dido no sea demasiado estresante o que no vaya a disfrutar del viaje.

Recuerdo cuando viajamos a Roma, visitando todos los monumentos, disfrutando con él cada momento. O en el reciente Camino de Santiago, haciendo juntos la ruta diaria. Si hay un viaje, es con mi perro.

Pero, ¿ocurre lo mismo con nuestros clientes?

La sociedad ha cambiado. Vaya si ha cambiado. Ha sido necesaria una crisis mundial para acelerar este cambio, pero ha llegado.

Antes de marzo de 2020, con la vorágine del día a día, sin tiempo para nada, los cuidadores acudían menos para revisiones, medicina preventiva, y detectaban tardíamente los problemas de salud de sus mascotas.

Ahora, después de todo lo que hemos vivido con la pandemia, podemos decir que esta frase, “mi perro es mi familia”, es una realidad para la gran mayoría. Al menos los que ya tenían mascota y han convivido más estrechamente con ella durante el confinamiento se han enamorado más de ella.

¿Hemos aprendido algo?

Los cuidadores sí que lo han hecho. Y han detectado problemas dermatológicos, porque veían que se rascaban, o esa halitosis que ha acabado en una limpieza dental, o una poliuria que ha llevado a realizar pruebas diagnósticas en animales sénior. No solo como en el ejemplo inicial de una enfermedad aguda, sino en patologías crónicas.

Un perro con artrosis, antes condenado a vivir con dolor, ahora se puede abordar de forma multimodal. Utilizando pruebas de imagen avanzada, condroprotectores, inyecciones de células madre, artroscopia diagnóstica y terapéutica, anticuerpos monoclonales o terapias alternativas.

Ahora los clientes nos preguntan por acupuntura, por fisioterapia y rehabilitación. Piensa un poco, hace solo 5 años. ¿Rehabilitación para perros? Parecía que hablábamos en broma. De la acupuntura ni habíamos oído hablar.

Y los veterinarios ¿estamos satisfaciendo la demanda actual de los propietarios?

Porque la sociedad se está poniendo las pilas y cada vez es más habitual entrar con tu mascota en los centros comerciales, bares y restaurantes, trenes…

Tenemos la oportunidad de facilitar todas estas opciones a nuestros clientes, porque el perro, el gato, las mascotas en general no son solo mascotas, ahora son familia. Y los cuidadores necesitan saber que están sanos, que los están cuidando bien, que pueden hacer planes juntos.

Hagamos examen de conciencia.

¿Ofrecemos estos servicios de valor añadido?

Si no los ofrecemos nosotros… ¿Los remitimos a los compañeros que los tienen o seguimos haciendo lo de siempre?

¿Crees que el cuidador actual se conforma o busca alternativas?

Yo tengo clara la respuesta, pero me encantará leer tus comentarios y debatir contigo.

#miperroesmifamilia #veterinaria #viajarconperros

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